EUGENIO G. DELGADO
- Ha sido el no africano en el Sahara Marathon, que se disputó este martes en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia).
- Este granadino ha disputado ocho veces la carrera y deja claro que "aquí, lo importante, es la solidaridad y la causa saharaui, no competir".
- La española Marta de Diego vence en el Maratón del Sahara.
El primer español, el primer europeo y el primer no africano. Ese es el puesto que ha ocupado Manolo Morente, de 52 años, en el Sahara Marathon, que se ha disputado este martes en los campamentos de refugiados saharauis de Tinduf (Argelia). Ganador de la prueba en 2007, este granadino ha disputado ocho veces la carrera y deja claro que "aquí, lo importante, es la solidaridad y la causa saharaui, no competir". Acabó séptimo, con un tiempo de 3:16.52.
¿Cómo se siente al volver, de nuevo, al Sahara Marathon?
Satisfecho y contento, aunque mi objetivo no era competir contra los demás, sino conmigo mismo y apoyar la causa saharaui.
Y qué es más difícil, ¿competir con los demás o con uno mismo?
Es más fácil competir contra uno mismo porque ya te conoces y sabes hasta dónde puedes llegar. Del resto de corredores no siempre tienes referencias y te crea más tensión.
Los seis primeros han sido atletas argelinos. ¿Están mejor preparados y más adaptados que los occidentales?
No creo que sean mejores porque conozcan mejor este terreno. Lo harían igual de bien si compitieran en asfalto. Un buen corredor, da igual que corra en pista, asfalto o en el desierto, siempre es un buen corredor.
¿Por qué no hay ningún saharaui entre los primeros puestos?
Principalmente, porque no entrenan. Te voy a contar una anécdota. Cogí a un saharaui en el kilómetro 10 y me extrañó que fuera tan rápido porque otros años no lo había visto. Fuimos juntos otros 10 km y me comentó que se había preparado solo las cuatro semanas previas, durante tres días a la semana, hora y media cada día, y que trabajaba en la construcción. Con esa preparación no se da para mucho más. Además, noté la falta de experiencia porque ni se hidrataba, ni comía, ni nada. En el kilómetro 25 se hundió, se quedó atrás y no sé cómo ni cuándo llegó.
¿Requiere una técnica especializada este maratón?
Técnicamente no es más difícil que otros terrenos, excepto los tramos de dunas en los que yo lo que hago es disminuir un poco el ritmo. Si lo das todo subiendo, llegas a la cima de la duna asfixiado y tienes que pararte a recuperar aire y pierdes más tiempo. El resto es terreno compacto y pedregoso.
¿Cuál es la mayor diferencia entre correr sobre asfalto y en el desierto?
Adaptarte al terreno. Bajar el ritmo en las zonas en las que hay más arena. Lo que más me inquieta es la orientación porque aunque existen pilones que te marcan el recorrido, a nada que te desvíes un poco puedes acabar muy, muy lejos. Sobre todo, si vas por delante y no tienes referencias que te vayan marcando el recorrido. En las ciudades, siempre tienes edificios y calles, además de que el trazado suele estar marcado y vallado.
Entonces, no lo ha preparado especialmente
No. De hecho, me ha servido como entrenamiento para correr los 100 kilómetros de Vallecas (Madrid) del próximo 8 de marzo.
¿Qué fue lo más duro del maratón?
Mentalizarme antes de la salida. Estaba un poco apático, sin muchas ganas, pero una vez que me puse en marcha y rompí a sudar, se olvidó todo.
¿Y el calor?
Este año no ha sido una edición demasiado dura en ese aspecto porque tuvimos una temperatura de entre 25 y 30ºC y había ratos que salían nubes, que aliviaban bastante. Tampoco hubo viento.
¿Pensaba en algo concreto mientras corría?
No, voy concentrado en mis sensaciones, en cómo va la carrera, en quién va delante y quién va detrás. Por eso, tampoco corro ni me entreno con música.
¿Cómo le recibió la familia saharaui que le está acogiendo esta semana en los campamentos de refugiados de Tinduf?
Nada más llegar a la haima, se levantaron todos muy contentos y me empezaron a abrazar y a darme la enhorabuena. Desde entonces, a todo vecino o familiar que pasa por casa se lo cuentan muy orgullosos.
¿Tarda mucho en recuperarse de un esfuerzo de más de tres horas por el desierto?
Inmediatamente después tenía dolor de pies y alguna pequeña ampolla, pero al día siguiente casi nada. Muscularmente, bastante bien, la verdad.
¿Este maratón es más deporte o solidaridad?
Mi motivación principal es venir a ver a mi familia. Una vez que te implicas, resulta difícil desengancharse. El deporte es la excusa que tenemos muchos para venir y ayudar a los saharauis. De hecho, gracias al deporte he conocido su causa. De otro forma, probablemente, no tendría ni idea. Una vez que lo conoces, la solidaridad es lo que te mueve.
¿Ve solución al problema de los saharauis?
Como la mayoría que venimos de fuera, lo veo muy negro, por no decir casi imposible. Este año no me ha gustado nada ver postes de luz porque eso significa una estabilidad dentro de lo difícil que es su situación en medio del desierto argelino, como si hubieran aceptado que se van a quedar aquí todavía mucho más tiempo y quiero recordar que ya llevan aquí 40 años.
¿Cómo se puede cambiar la situación?
Hay demasiados intereses y muchas partes implicadas, así que el acuerdo entre todas es más que complicado. Cada país tiene sus intereses y, a veces, el conflicto entre el Sáhara Occidental y Marruecos queda en segundo plano en esta zona del mundo tan complicada porque consideran más importante, según ellos, controlar la inmigración, las drogas o el terrorismo. Los organismos internacionales lo ponen en una balanza y creen que hay cosas que pesan más que la triste situación de los saharauis.
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