EFE
- Se han publicado los detalles y el funcionamiento de la instalación de CO2 de carbono destinada a simular el impacto que tendrá su aumento en los humedales.
- "Este proyecto ha dejado de tener financiación y solo hemos podido obtener datos durante 2012 y 2013".
Investigadores españoles han publicado los detalles y el funcionamiento de la primera instalación en el mundo de emisión de dióxido de carbono (CO2) destinada a simular el impacto que tendrá su aumento en los humedales.
El trabajo de investigación, publicado en la revista Wetlands, está siendo llevado a cabo por científicos del Real Jardín Botánico (RJB) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), ambos adscritos al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Según han explicado en un comunicado, este tipo de instalaciones -conocidas como FACE por sus siglas en inglés (Free-air CO2 enrichment)- inyectan CO2 en la atmósfera que rodea a las plantas hasta alcanzar una concentración específica del gas en un área determinada sin necesidad de aislarla. A diferencia de lo que ocurre en los sistemas cerrados es posible simular unas condiciones ambientales más próximas a la realidad, ya que los experimentos están expuestos a todo lo que ocurre en la naturaleza.
El sistema actualmente emite dióxido de carbono hasta alcanzar una concentración de 550 ppm (miligramos por litro de atmósfera) de CO2, la concentración de este gas que se prevé habrá en la atmósfera en el año 2050 frente a los cerca de 400 que hay en la actualidad. Para lograr mantener de manera continua esa concentración de CO2 en un espacio abierto, la instalación consta de un sistema de válvulas, sensores y reguladores controlados por un ordenador.
"Este tipo de instalaciones se han probado en bosques y cultivos agrícolas pero esta es la primera vez que se hace en un humedal", según ha explicado Salvador Sánchez-Carrillo, investigador del MNCN y responsable de la instalación. Las parcelas tiene 3,5 metros de diámetro y en ellas crece carrizo, una planta acuática de la familia de las gramíneas muy extendida en los humedales de todo el planeta. Junto a las seis parcelas con ambiente controlado se estudian otras tantas de iguales dimensiones que sirven de control.
Los investigadores miden los cambios en la biomasa, en la fisiología así como las variaciones en la actividad de los microorganismos del suelo y en los residuos vegetales.
El proyecto ya no tiene financiación
Por su parte, la investigadora del Real Jardín Botánico, Ana Meco, ha indicado que "la puesta en marcha de estas instalaciones no resultó fácil y hubo que hacer frente a contratiempos considerables, así que fue muy gratificante empezar a obtener resultados". Los científicos planean el proyecto en dos fases: en la primera quieren analizar cómo afecta el aumento de las concentraciones de CO2, y en la segunda relacionarlo con el aumento de la temperatura.
"La idea es medir todas aquellas variables que nos dan información de la posible evolución de estos ecosistemas ante el cambio global", ha explicado Salvador.
Ha añadido que gran parte del valor de este tipo de investigaciones reside en la observación a largo plazo, aunque este proyecto ha dejado de tener financiación "y solo hemos podido obtener datos durante 2012 y 2013", ha lamentado.
En este sentido, ha dicho que llevan un parados "y si la situación no cambia y no logramos esa continuidad, habrá que empezar de nuevo". "Es desolador invertir tanto dinero y esfuerzo en un experimento único como este y ver que no se puede continuar por falta de combustible. Ahora mismo la parte más costosa del proyecto, el mecanismo, está montado y acabamos de comprobar que funciona pero nos falta la gasolina, el CO2, para poder continuar", ha indicado.
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